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Una mañana en la montaña

Un par de semanas atrás estaba un poco aburrido de la computadora, el internet y demás y decidí pasar la mañana del domingo al aire libre, pero igual no quería ir muy lejos y quería algo tranquilo que me diera unos minutos para estar solo y pensar. La Santa Cruz parecía una buena idea.

El cerro de la Santa Cruz es una de las montañas que rodean a San Cristóbal y que ofrece una de las mejores vistas de la ciudad. Como quería apreciar un poco el amanecer decidí salir de mi departamento a las 6:00 de la mañana. Caminé por toda la avenida Almolonga hasta las oficinas de SAPAM, en donde está la subida peatonal principal. Los primeros metros son escalinatas rodeadas de pequeñas casas. Eran las 6:30 de la mañana en domingo, por lo que la mayoría de los que ahí viven todavía dormía. La mañana pasaba poco a poco de negra a azul y todo parecía marchar muy bien hasta que, al llegar a donde se encuentran las últimas casa habitadas, un perro apareció y comenzó a ladrar. No se quitó del camino y estuve ahí como 20 minutos, esperando a que se cansara. Como el perro nunca se cansó y yo comenzaba a desesperarme (el sol estaba a punto de salir) decidí acercarme y seguir caminando. El perro, con más miedo del que yo le tenía a él, decidió dejarme pasar y pude continuar con mi camino.

A mitad de la subida el camino de escalinatas se termina convirtiéndose en un sendero de tierra y piedras rodeado de vegetación. La vista comienza a ser impresionante y los árboles y pinos más grandes y frondosos. La subida es de alrededor de 30 minutos, aunque camino muy lento, cualquier otra persona puede hacerlo en mucho menos tiempo.

En lo más alto del cerro se encuentra una pequeña iglesia católica con su kiosco en honor a la Santa Cruz y desde ahí la vista de San Cristóbal es única. Se logra apreciar en casi todas las direcciones, desde el barrio de María Auxiliadora hasta el barrio de Cuxtitali. También es impresionante ver cómo el cerro del Huitepec enmarca a toda la ciudad, como si la estuviera protegiendo.

Ya ahí me senté a ver un rato cómo el sol tocaba poco a poco la ciudad, tomé café que había preparado y estuve solo, no había ni una persona más. Contemplé unos minutos y pude pensar con claridad. Había frío y corría viento helado pero era justo lo que necesitaba en ese momento.

Al bajar, la luz del sol ya era más cálida y comenzaba a haber actividad en las casas de las faldas del cerro. La gente es amable, me ayudaron a ahuyentar a los perros y sin ningún problema regresé a la ciudad.

Si quieres visitar el cerro de la Santa Cruz te puedo recomendar dos cosas:

  • El lugar no es inseguro aunque si vas solo nunca está de más que le avises a alguien más en dónde vas a estar.
  • Al parecer los perros no son un peligro y ladran más por miedo que por maldad pero se cuidadoso. Los vecinos de la zona pueden ayudarte a espantarlos en caso de ser necesario.

¿Qué otro lugar creen que es bueno para visitar en la mañana justo cuando uno quiere pasar un rato al aire libre? Déjenme sus comentarios y recomendaciones aquí abajo.

Abrazos.

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  • Ignachin

    Pablo yo siempre me voy pero a la canasta, me pongo mis audífonos y diafruto la caminata y la calma que ofrece la naturaleza.

  • Rafa

    Wow! Que buena experiencia. Me da gusto que te animes a experimentar. Las fotos están increíbles. Un abrazo.

  • Si Nacho, es buena idea. Me gusta mucho también ir a la canasta en bici.
    Ahora que terminen las lluvias me voy a tomar unas fotos a la canasta.

    Gracias por comentar. ¡Abrazo!

  • Si, fue muy divertido. Digo, si uno por el momento no puede viajar muy lejos al menos hay que conocer lo que hay aquí cerca de la ciudad ¿no?

    ¡¡Abrazo igual!!

  • Ale Alvarez

    Woow se ve super cool! Se antoja mucho ir, llevare algo para asustar a los perros.

  • Sí Ale, está bonito. Si llevas a la otra Ale seguro con eso asustas a los perros jaja.
    Gracias por comentar.

    Te mando un abrazo. 🙂

  • Ale Alvarez

    siii ya casi llegaaa!! yaaayy!