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La vida últimamente

La vida últimamente
¡Hola! ¿cómo les va últimamente? ¡los extraño Sucumos!

Bueno antes de comenzar les explico un poco lo que pasó con mi blog. Sufrí como un ataque de Spam-Hackers y de repente la cuenta de correo electrónico que tengo asociada a este host comenzó a mandar correos spam, ¡MILLONES DE ELLOS! y tuve que tumbarla y armarla de nuevo dejando al blog pelón. Mis entradas anteriores, todo, todo se tuvo que ir. La buena noticia es que esto, por algún motivo, me reavivó las ganas de escribir y conectarme con ustedes y pues, aquí estoy de nuevo (siempre lo he dicho, todo sucede por algo).
“Pero Sucumo ¿por qué insistir con un blog en 2017?” me podrán preguntar y mi respuesta es sencilla: necesito un lugar en donde poder expresar y poner en orden mis ideas y sí, podría hacerlo en un diario o en una hoja de papel y guardarla para mi pero, honestamente, me he dado cuenta que mi misión en la vida es conectar, conectar con la gente, de algún modo y la práctica de llevar un blog me lo ha permitido.

En los post anteriores (que desaparecieron por lo que ya les decía) de repente tenía comentarios de gente con la que nunca había hablado en la vida y de casualidad encontraban este blog, leían uno u otro post y me escribían para decirme “no manches Sucumo, yo estoy en la misma situación” o a veces “puse en práctica esto que dices que haces y a mi también me sirvió” o simplemente “gracias por compartir” y ¡PUM! no saben lo bonito que se siente (o quizá si lo saben pero a mi me gusta contarlo todo, jajaja). Así que bueno, es por eso que insisto en el blog.

Ahora si, vamos con esta nueva entrada: La vida últimamente.
Voy a explayarme sobre qué es de mi vida últimamente porque necesito hacer este ejercicio. Espero que externarlo me permita pensar con mayor claridad. Se los comparto porque así quizá ustedes me puedan ayudar con algún consejo o tip para encaminarme mejor.

1. ¡Detengan al mundo!

Honestamente, la vida últimamente ha sido un poco ‘overwhelming’ (bueeeeno pues, abrumadora) y me está costando mucho trabajo estar enfocado. ¿Saben? me siento completamente desconectado de mi mismo, como si de alguna manera solamente estuviera reaccionando a lo que la vida me avienta o me pone enfrente, corriendo apresurado todo el tiempo por querer llegar a algún lugar que ni siquiera se cuál es -y que no creo exista tal cual-. Me levanto en las mañanas porque eso es lo que se tiene que hacer, trabajo porque eso es lo que se debe de hacer, hago ejercicio porque eso es lo que hay que hacer, socializo (bueno, ni tanto) porque eso es lo que se tiene que hacer, desayuno, como y ceno porque es la hora y así una larga lista. Y si alguien o algo se interpone en alguna actividad de estas ¡me pongo mal y me enojo! Les digo, como si estuviera en una carrera por llegar a algún lugar.
Esto interfiere mucho con mi forma de sentirme en el trabajo, con los clientes, con mi gente y con mi familia. Como si siempre estuviera a medias en todos lados y el tiempo parece volar.
Definitivamente tengo que terminar con esta situación y la respuesta la se: agregar más intención a cada cosa que hago. Probaré algunos métodos como mindfulness, sesiones de desconectarme, tomar un curso de algo, delegar responsabilidades y poco a poco les iré diciendo los resultados. ¿Ustedes tiene algún consejo?

2. ¡La deuda, la deuda, la deuda!

Me da pena decir esto pero en menos de dos años me he metido en una deuda de más de $100,000. Creí que los blogs y libros de finanzas eran exagerados con sus advertencias pero nop, no lo son.
Sumando mis tarjetas, préstamos, financiamientos y demás mi deuda total supera esa cantidad y, en verdad, fue de la noche a la mañana. ¿El motivo? excesiva confianza, pésima administración y amor a la fecha de corte.
Si ustedes están en una situación similar seguramente saben el desgaste de energía que esto significa y que no es culpa de nadie más que de uno mismo. Yo fui el que me metí en esto, no vino el banco a obligarme a tomar el préstamo, ni Interjet a comprar esos boletos de avión, ni Amazon, ni Ghandi, ni Lumen, ni Liverpool, ni nadie. Yo en mi sano juicio (que de sano poco tiene) fui y me metí en esto. Obvio habían situaciones que lo requerían: financiamiento a clientes, compromisos reales sociales reales, etc. pero aún así, el pretexto sobra.

Esta deuda hizo que no pudiera pagar más la renta de mi departamento y, por el momento, vivo en donde está mi el estudio-agencia que también es casa de mis papás… soy un bebé consentido de nuevo (y doy gracias a Dios que tengo este chance, hay gente que ni siquiera puede darse ese lujo).
Parte de esta deuda está controlada con pagos fijos e intereses congelados y ahora estoy en trámites para que el resto de la deuda se ponga en las mismas condiciones, pero eso no quiere decir que no se tenga que pagar.
Bueno, pues estoy en Junio de 2017 con una deuda mayor a $100,000 y tengo que trabajar para sanarla. Creo que el secreto no será trabajar mucho más como loco desquiciado sino, trabajar mejor y más inteligentemente y eso me lleva al siguiente punto.

3. Seis años son una oportunidad de renovarse.

He hecho mi vida los últimos 6 años gracias a mi estudio de diseño. De ahí han provenido la mayoría de mis ingresos y eso me ha permitido subsistir, sin embargo, como en el punto uno, los últimos meses me he sentido desconectado de él. Obvio es un negocio (aunque a veces las tablas de excel no dicen eso, jajaja) y hay cosas que no siempre serán placenteras. Como dicen, unas por otras. Pero si es algo que pienso hacer y a lo que me pienso dedicar el resto de mi vida es mejor que lo moldee al punto que me permita disfrutarlo de nuevo.
De entrada, el estudio tal cual pasará de ser Sucumo Studio a llamarse SFB Design (luego les explico de dónde viene el nombre). La idea detrás de esto es que: uno, el equipo no sienta que está trabajando para mi como Pablo Sucumo, sino para una causa más grande, un objetivo más grande. Necesito que mi gente así lo sienta. Dos, podernos vender de una forma más formal ante nuestros clientes potenciales y tres, dejar de mezclar mis cosas personales con las del estudio: “Sí, a ti me encanta el gris y el negro pero no todos los proyectos pueden llevar negro ni ilustraciones infantiles Pablo Sucumo” me diría a mi mismo.

Aparte de esto, junto a mi equipo, estamos buscando la forma de eficientar nuestros procesos internos, viendo la forma de elegir mejor los proyectos con los que nos involucramos, definiendo qué tipo de servicios son los que realmente disfrutamos y queremos hacer.
Esto, en verdad, es muy cansado y abrumador (sobretodo si tienes cinco millones de cosas que hacer) pero considero que si le hecho ganas es de las cosas más fructíferas que habré hecho en mis últimos 10 años.

4. ¡Vamos todos a RPM!.

De esto específicamente quiero hacer un post aparte porque es algo increíblemente especial para mi, en verdad, pero no quería dejar de comentarles que estoy a punto de iniciar con algo que en mi vida NUNCA creí pudiera hacer. Ya les contaré bien y con calma pero pues, es parte de mi vida últimamente y lo tenía que poner por aquí.

5. My side hustle.

Más de uno me ha dicho que estar enfocado en una sola cosa es lo mejor. Es decir, tengo una deuda que pagar, no debería no estar trabajando (sobre todo con las cantidades de chamba que afortunadamente tenemos), sin embargo, la vida duele cuando no puedo hacer estas pequeñas cosas que me llenan: ilustrar, montar bicicleta, escribir este blog, incluso hasta estoy pensando en revivir a Radio Palmera (pero shh! no le digan a nadie).
Siempre intento mantener este lado mío callado cuando la vida parece abrumadora. “No es una prioridad” -a veces me digo-, sin embargo me he dado cuenta que no puedo mantenerlo callado, así que mejor me hago a la idea de que esto es parte de quien soy y lo abrazo, le doy bienvenida a mi vida y lo disfruto (y me organizo bien para poderlo hacer).

6. Un nuevo reto.

Si ustedes me conocen bien sabrán que la galleta y el pan son mi oxigeno. Es decir ¿se puede cenar sin pan? ¿puede uno pasar un día sin comer unas chips ahoy!? ¿regresar del aeropuerto de CDMX sin una caja de Krispy Kreme?. Yo pensaría que no pero hay pruebas vivientes de que sí se puede. A lo que voy con todo esto es que hace un año logré transformar mi vida, bajé poco más de 20 Kilos y lo logré con una cosa en mente: “quiero cambiar mi estilo de vida”. En este punto en que logré mi objetivo -bajar esos kilos- ahora un nuevo reto aparece: convertir esos buenos hábitos del año anterior en un estilo de vida consolidado.
No, la intención no es tener 1 dígito de grasa corporal. La intención es ser consiente de qué le estoy haciendo a mi cuerpo, con qué lo estoy alimentando. Disfrutar más de la comida real y menos de la comida procesada. Cocinar más, involucrarme con lo que me voy a comer, detenerme a pensar si realmente tengo hambre o solamente siento ansiedad. Puede sonar tonto pero creanme, para alguien que su vida ha girado en torno a la comida los últimos 30 años este es un reto que vale la pena poner a prueba.

Y pues eso es todo. Una disculpa si cuando terminen de leer esto se pregunta “y esto a mi qué” pero en verdad, necesitaba este espacio para aclarar mi situación actual y definir un pequeño bosquejo de hacia dónde debo moverme. También esto me permite comenzar a ordenar mis ideas para nuevos temas y post para platicar aquí en el blog.

Ustedes cómo hacen para sentirme motivados aun cuando la vida parece tan abrumadora. ¿cómo lidian con las responsabilidades para al mismo tiempo poder tener una vida? Déjenme sus comentarios aquí abajo. Me encantaría escuchar sus ideas.

¡Nos leemos el próximo post!

sucumo
Pablo sucumo

  • Compa, me da gusto escuchar que estás en la mejor etapa de tu vida! caguamas y mezcal pronto para celebrar esto y que para que me cuentes.
    Y exacto, todo tiene solución y ahí va a salir, la abuela decía.
    ¡Gracias por escribir!

  • ¡Moni! Aww, que bonito todo esto que escribes. Gracias por siempre estar conmigo y creer en mi y en mis proyectos en verdad.
    Te mando besos. Espero pronto darte noticias de Radio Palmera 😉