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Carta al verano

Carta al Verano

Verano del 2016. Llegaste a pesar de todo. Después de meses extremadamente fríos y meses extremadamente cálidos, como una bocanada de aire fresco que entra por la ventana, trayendo cosas maravillosas que quizá no sabía que quería y que quizá no sabía que necesitaba, pero ahora están aquí y no quiero dejar ir.

Me trajiste la certeza de saber quién soy. Aclaraste muchas dudas y borraste algunos miedos. Después de todo, me enseñaste que la tranquilidad y la felicidad la tengo que encontrar dentro y no fuera de mi.
Me enseñaste que puedo ser débil y puedo cegarme fácilmente tratando de forzar algunas cosas, pero gracias a eso aprendí que la paciencia es una virtud que solamente traerá cosas buenas y alejará todas aquellas que no necesito.

Verano del 2016. Me diste la oportunidad de presentarme de nuevo como la persona siempre debí ser. La oportunidad de conectarme de nuevo con la gente que quiero y me permitiste reír con ellos, llorar con ellos, sufrir con ellos y amar con ellos.

Me enseñaste que hay que ser humilde y que pedir ayuda no es signo de debilidad sino, el camino para estar mejor. Me demostraste que soy más fuerte de lo que creía. Que cuando decido que quiero algo voy a trabajar hasta encontrarlo. Que lo único que necesito es creer en mi.

Verano. Con tus días largos y noches cortas trajiste a gente nueva a mi vida y con ellos nuevas alegrías, nuevos aires, nuevas aventuras, nuevas historias.
Trajiste a Carlos que, con su alegría desbordante hacia la vida, su forma de ver lo bonito en lo ordinario y su pasión por alcanzar lo que quiere y no descansar hasta lograrlo me hace querer ser una mejor persona día con día.

Trajiste a Jaime, quien me enseñó sobre el equilibrio de la vida y cómo ésta debe disfrutarse segundo a segundo diciendo “sí” sin miedos ni remordimientos.

Trajiste a Luis, a Omar, a Anushka, a Chris, a Cempoala, Miguel y Maritza. Cada uno con muchas sonrisas y alegría a mi vida.

Verano del 2016. Fuiste tan único y especial que antes de terminar, la noche fría de un día lluvioso, trajiste a Miranda a mi vida y así, de un momento a otro, me hiciste tío. Y aunque al principio sentí miedo, ahora me doy cuenta que no hay regalo más grande que este. Que la oportunidad de verla crecer, sonreír, sentir sus manos envolver mis dedos y verla sorprenderse por todo lo que la rodea va a hacer que cada día del resto de mi vida valga la pena.

Verano del 2016, gracias por suceder.
Siempre te recordaré.

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  • Rafael

    Que bonito bro. Ojalá sigas encontrando la felicidad en cada momento de tu vida. Un abrazote!

  • ¡¡Gracias Hermano!! 🙂