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3 cosas que poner en práctica este nuevo año

Año Nuevo 2016

¿Qué? ¿que ya es 2016? La temporada navideña y el año nuevo pasaron tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de escribir al respecto. Y es que este fue el primer año en que sufrí estrés navideño severo de tráfico, regalos, falta de dinero, entregas y demás, al grado que el 24 de diciembre, cuando todo terminaba, morí de gripa. También para estas fechas pretendí planear y preparar mi 2016: escribir metas, objetivos, propósitos, agendas, calendarios, formatear la computadora y todo eso, pero no lo logré. El 26 de diciembre, al ver todo el trabajo que eso significaba me di por vencido y decidí mejor aprovechar la semana de vacación con la familia.

Lo que sí hice esos días fue pensar mucho en el año que quedaba atrás y estaba a punto de declararlo uno de los peores años ¡DE MI VIDA!:

De entrada el estudio. Fue un año en el que me sentí estancado, ni para atrás ni para adelante, en todos los aspectos: el dinero se dio justo, la marca no creció, los proyectos tardaron más de lo normal en entregarse, perdí clientes que en el momento no me parecieron importantes pero que, ahora que lo analizo, pudieron ser de gran importancia para el portafolio y, por si fuera poco, fue la primera vez en 5 años en que tengo que decirle a mi equipo que me espere un par de días para juntar las quincenas. No le echo la culpa a la economía, más bien al relajito personal que tuve durante todo el año.
Pero no sólo el trabajo, también mi vida personal parecía poco agraciada por el 2015. De entrada no viajé nada, no subí a ningún avión y a ningún ADO. Para terminar pronto, al único lugar al que fui es Tuxtla y fue una sola vez. ¡Ya se, Tuxtla. Tristísimo!.
Subí como 48 kilos, puse millones de pretextos para no ir a natación -que me gusta tanto- y le perdí el gusto a la trotada y, por si fuera poco, me enfermé muchísimo. Yo era de las personas que se enfermaba 1 vez al año de gripa y ya, no más. Pero ese año ¡PUM! gripa mortal, tos, dolor de espalda machín, gripa de nuevo, shigella en el estomago con mega diarrea, más gripa, mucha colitis, vomito a la hora de la comida, mucha gastritis, millones de omeprasoles y, para terminar el año, turbo gripa de nuevo. Ya se, ya se, me estoy haciendo mayor pero de verdad ¿tanto así?.
No hice amigos nuevos, ni uno solo y quizá hasta perdí algunos. Abrí Tinder (sin éxito), dejé tirado mi Radio Palmera (otra vez), dibujé menos, muuuuucho menos y leí únicamente como 3 libros.
Pero lo peor es que mis emociones estuvieron mal. No estoy seguro de sufrir de depresión (se que la gente que sufre de depresión la pasa mal en serio) pero un sentimiento de impertenencia mezclado con soledad y ansiedad, mucha ansiedad, fueron la constante casi todo el año. Sí, me sentí perdido. Solo y perdido.

¡Ah! ¿y ya les dije que cumplí 30?… fatal.

Entonces, con todo lo anterior estuve a punto de declarar el 2015 como uno de mis peores años, no es para menos, pero poco a poco comenzaron surgir recuerdos que me hicieron replantear mi concepto del año que se fue.

De entrada este fue el año en que salí de casa de mis papás y me mudé a mi propio departamento, que heredé de Ale, mi prima. Ale tuvo la oportunidad de estar estudiando en Europa. Mi hermana, con algunas amigas, hicieron un viaje de mochileras por varios países de Europa, ¡que increíble!. Mi prima Chelis terminó la carrera. Mi hermano, después de muchos años de desearlo, compró un departamento. Mi papá, por primera vez en muchos, muchos años, pudo pasar las fiestas navideñas con nosotros al 100%.
Compré mi bicicleta (¿alguien quiere ir a montar bici algún día?) y comencé este nuevo proyecto pablosucumo.com, que aunque apenas estoy comenzando, me ha dado enormes satisfacciones. También gané nuevos clientes en el estudio y junto a ellos terminamos proyectos re-bonitos. También el equipo creció, se incorporó Ivette, nuestra coordinadora de proyectos y también Hiram, talentoso diseñador.
¡Cosas increíbles!

Bien, pues después de hacer esta comparación y poner las cosas en la balanza. Analizar lo bueno contra lo malo y ser menos dramático, aprendí 3 cosas:

1.- Las cosas que no suceden cuentan y pueden ser buenas también:

Todo el 2015 no tuve necesidad de visitar un hospital y tampoco una funeraria y, por lo general, no contamos esas bendiciones en nuestras listas de “cosas buenas que sucedieron”.
Les aseguro que si hubiera tenido que ir al hospital, a un entierro o visitar la carcel, eso estaría en esta lista de cosas espantosas del 2015 pero como no fue así, ni me di cuenta. Esto significa que debemos practicar más la gratitud y ser más conscientes de lo intangible que tenemos: vida, familia, salud, un trabajo, gente que nos quiere, lo que sea. Si lo tenemos hay que ser lo suficiente humilde para reconocerlo y agradecer.

2.- Lo bueno también sucede alrededor:

Casi siempre cuando hacemos un recuento del año anterior vemos hacia adentro: “Me pasó, no me pasó, tuve, no tuve, me faltó, viajé, me sentí, etc.” todo en primera persona. Pero a veces cosas increíbles pasan alrededor de nosotros y somos tan egoístas que no lo vemos. ¿Algún amigo decidió renunciar a la chamaba que odiaba y decidió poner su propia empresa? ¿tus hermanos lograron algo que estaban deseando desde hace mucho? ¿alguien de tu equipo de trabajo se volvió padre primerizo? ¿tus papás se fueron a un viaje por el mundo? No se, millones de cosas buenas pasan alrededor de nosotros, lo único que tenemos que hacer es decidir que si la gente alrededor de nosotros está bien nosotros también estaremos bien, de ese modo las cosas buenas en nuestra vida se van a multiplicar.

3.- Good things doesn’t happen unless you do:

Una vez leí esta frase en algún lado y en este momento toma mucho sentido: “Good things doesn’t happen unless you do”. Si no me fui de vacaciones fue porque no me dediqué a buscar la forma de irme de vacaciones, si no hice amigos nuevos fue porque no hice nada para conocer gente nueva, si dibujé menos fue porque no tuve mucho interés y si no leí lo suficiente fue porque prefería dormir… ¿ya entienden hacia donde voy?. Es muy fácil echar la culpa a las circunstancias, al entorno, a la falta de tiempo o a la mosca, sin embargo, muy dentro, siempre sabremos que si algo sucede o no sucede con nosotros es porque así lo estamos decidiendo. Sí, ya se que es triste tener esta responsabilidad y no poder echarle la culpa a alguien mas por nuestras desgracias en la vida pero también es alentador entenderlo y regresar a nosotros mismos el poder de decidir y hacer lo que queramos.

Así que esta es mi forma de comenzar este 2016, entendiendo y agradeciendo por el año que pasó y regresándome a mi mismo el poder (y la responsabilidad) de saber que si hay algo que quiero, tengo que trabajar para ello.

¿A ustedes cómo les fue de inicio de año? Cuéntenme ¿qué esperan del 2016? ¿en qué esperan que sea diferente este año? Déjenme sus comentarios aquí abajo, ya saben que me gusta mucho leer sobre ustedes.

Abrazo.

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