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3 cosas que he aprendido a mis 33

Tres Cosas que he aprendido en la Vida Sucumo

¡Hola Sucumos!

Muchos de ustedes saben que soy cancer y que el mes pasado cumplí 33 años ya (pero no le digan a nadie ¿vale?), y la verdad estuve bieeeeen festejado, rodeado de cariño, comida, pastel y regalos.

Saben, disfruto mucho cumplir años y festejar que logré darle una vuelta mas al sol. Siempre intento utilizar este momento para agradecer y hacer un análisis de los años que quedan atrás y lo que han aportado para convertirme en la persona que hoy soy. Estos 33 años he aprendido muchísimas cosas, algunas de forma amable y otras más bien a chanclazos (sí, como chanclazos de mamá), y quiero compartirles las 3 más importantes para mi.

1. La autocompasión no sirve de nada.

Durante muchos años me encantaba decirme “Ay, pobrecito de mi. Pobre de mi que tengo mucho trabajo, pobre de mi que no tengo dinero, pobre de mi que nadie me quiere, pobre de mi que no puedo decir lo que quiero, pobre, pobre, pobre” y saben qué bueno obtenía de eso: ¡ABSOLUTAMENTE NADA!. Al contrario, lo único que pasó es que me hice mas daño y comencé poco a poco a dejar de creer en mí mismo.

¿Vieron la película de Bridesmaids (damas en guerra)? En esta película Annie, la protagonista, pasa por una racha en la que todo le sale mal en la vida, no le va bien en el amor y su negocio fracasa y utiliza eso como pretexto para comenzar a echarle mierda a todos y todo llegando al punto en que su mejor amiga se harta y ya no la quiere en su boda (esto no cuenta como spoiler ¿o si?). Y hay una escena súper cómica en la que una de las damas de honor se le acerca y le dice “Soy la vida” y comienza a golpearla super duro y a aplastarla contra el sillón hasta que Annie se voltea y le responde con un golpe y la dama le dice “Ves, deja de lloriquear, eso es justo lo que debes hacer con la vida”.

En lugar de autocompadecernos (¿así se dice?), debemos movernos hasta tomar el control de lo que nos sucede. No intentemos causar lástima, mejor, causemos admiración por cómo solucionamos los problemas y enfrentamos la vida.

2. Somos unos Fenix.

Hace como 3 años me sentía literal en un hoyo: anímicamente me sentía mal, en el trabajo las cosas no estaban muy bien, estaba super burnout y odiaba todo lo que hacía y cómo lo hacía, tenía una mega deuda, estaba muy (super) gordito y creo que tenía un poquito de depresión y bueno, la lista podría continuar y continuar, hasta que un día dije “YA-NO-MÁS”.

Hoy puedo decir que ya casi no reconozco al Sucumo de hace 3 años (bueno, sigo siendo un poquito amargado). Saqué fuerzas, disciplina, coraje o lo que sea de donde no sabía que tenía y puse orden. Ahora, cuando estoy en alguna situación de la que siento nunca saldré, me gusta recordar ese momento.

Muchas veces el problema es que perdemos la fé y olvidamos que podemos ser como un ave Fenix que se construye y se reconstruye cuantas veces sea necesario. Tenemos ese poder, creanme, se los digo de viva voz.

3. No podemos llenar un vaso con una jarra vacía.

¡Me encanta esa analogía! ¿Cuántas veces no intentamos dar a los demás algo que no tenemos o de lo que carecemos? El ejemplo en las relaciones de pareja es muy claro aunque aplica en todos los aspectos de la vida: muchas veces corremos a buscar una pareja, un novio o una novia, esposo o esposa queriéndoles dar todo el amor del mundo cuando en realidad, no nos queremos ni a nosotros mismos.

Es bien importante estar bien con uno mismo antes de poder estar bien con los demás y por eso debemos procurarnos un poquito más, cuidarnos, apapacharnos, consentirnos, escucharnos y accionar: ir al psicólogo, al doctor, al nutriólogo, al gimnasio, al spa, al temazcal, a las vacaciones, a las clases de pintura, escapar y estar sólo, enfocarte en tus objetivos y metas, cambiar de trabajo, etc.

Y las mamás y papás que tienen hijos bebés: sus hijos los necesitan felices, alegres, contentos, realizados. Si por quererles dar todo lo que menos les dan es alegría y felicidad porque todo el tiempo están amargados, enfermos o con sueño, hay algo que no está bien. Es como dicen en los aviones: “(…) en caso de despresurización de la cabina, póngase primero usted la mascarilla de oxigeno antes de ayudar a alguien más”. ¿Ven? no digo las cosas solo por decirlas.

Y un pilón: Be True To Yourself.

Hace dos años sufrí de ataques de ansiedad muy fuertes, cualquier día, a cualquier hora. Principalmente me sucedía en mis momentos de ocio pero poco a poco fueron más constantes e inesperados y así estuve como 1 año y medio hasta que un miércoles comencé a llorar sin control y dije “Sucumo, ya no puedes no escucharte, esto es lo que te pasa y tienes que hacer algo al respecto”.

Sí, casi toda mi vida estuve tratando de no escuchar algo que me quería decir a mi mismo, por el motivo que sea, hasta que mi cuerpo no pudo más y lo sacó en forma de ansiedad. Y la ansiedad para eso está, para decirnos “Oye, oye, hay algo en lo que debes poner atención, vamos a resolverlo” y si no la escuchamos crece y crece hasta que no hay mas remedio.Ser honestos con nosotros mismos va a hacer que las cosas fluyan mejor y exista cierta armonía en nosotros que hará que brillaremos de otra forma, de una forma más bonita.

Y pues bueno mis Sucumos, lo más importante que he aprendido es que soy bien fucking afortunado y que tengo a mucha gente que me quiere y me apoya siempre. Espero de verdad, en algún punto de mi vida también poderles hacer saber cuánto los quiero.

Espero hayan disfrutado este post (que creo que es el más largo que he escrito) y que me digan también ustedes qué han aprendido con el paso de sus años. Déjenme sus comentarios aquí abajo, en facebook, en instagram, en todos lados. Los leo todos y a todos ya lo saben.

 

 

 

 

 

Los quiero Sucumos.